Sunday, 18 September 2016

Sueño 01/08/2016

Decidí que sería buena idea publicar algunos sueños mios, que he escrito y me parecen interesantes. He aquí el primero, del 1° de agosto de 2016:

Este sueño inicia con un flashback en el cual aparece una niña recogiendo figuras de cristal en la arena, algunas de esas figuras tenían adentro rubíes, esmeraldas, cuarzos, agatas y piedras asi...
Pero a la niña no le importaba el valor de esas piedras, ella se divertía jugando con las figuritas de cristal.
Había un hombre observándola, le dijo que le entregara las piedras pero ella no entendía de que hablaba y lo ignoró. El hombre, molesto, le arrebató sus figuras y las estrelló varias veces contra una roca, hasta que se rompieron. La niña estaba asustada, molesta y muy triste... El hombre tomó lo que pudo y huyó rápidamente.
La niña comenzó a llorar en silencio, mientras intentaba unir de nuevo las piezas rotas... pero sólo volvían a separarse en sus manos.
Otro hombre, más amigable, se acercó y le preguntó por qué lloraba. La niña señaló los trozos de cristal sin levantar la mirada mientras continuaba llorando...
Él tomó varios pedazos con una mano y con la otra, levantó la cabeza de la niña suavemente y secó sus lágrimas; sujeto las manos de ella y depositó los cristales ahi. Entonces le dijo: "Cierra los ojos. Ahora envuelve los trocitos de cristal con tus manos, acercalos a tu corazón y, si realmente crees que puedes, sentirás como la magia de tu fé, forma de nuevo esas hermosas figuras...." ella abrió los ojos y sonrió, abrió sus manos y se encontró con una bellísima figura, con muchos colores y muy brillante. No necesitaba hacerlo de nuevo con el resto de los pedazos, porque la que tenía ahora era la mejor y sería su única figura favorita.

El mismo sueño continúa de forma muy distinta. Yo estaba hospedada en un hotel (no sé por qué sueño mucho eso) y ese hotel estaba conectado a un centro comercial. Una mañana normal desperté y fui a caminar a ese centro, bajé por las escaleras eléctricas y me senté en una barra de un restaurante donde atendían personas de todo el mundo y los separaban por regiones. Como sea, pedí un juguito de naranja, mientras texteaba con Omar por el teléfono.
Entonces todos empezaron a susurrarse cosas, otros se levantaban y varios más corrían a la entrada; quería saber qué diablos pasaba, entonces pagué, tomé mis cosas y caminé a la entrada del restaurante. Desde ahí pude ver un grupo como de 30 personas, la mayoría reporteros y fotógrafos. Al centro había un hombre robusto, de tez blanca, cabello negro y muy corto, de facciones asiáticas y no se veía muy amigable; sin contar que, a pesar de la insistencia de los reporteros, no respondía ninguna pregunta. Permanecía ahí, en silencio, rodeado por su decena de guardaespaldas, recorriendo el lugar con la mirada, buscando algo... o a alguien. Entonces su mirada se detuvo en mi, me observó fijamente, atónita di un paso atrás pero seguía viéndolo. La expresión indiferente que tenía aquél hombre cambió de repente, ahora, sus labios se curvaban de forma apenas notoria, mostrando una extraña sonrisa. Aunque no parecía ser de alegría.

Mientras este evento distraía a todos los presentes, me percaté de que uno de sus guardaespaldas estaba instalando pequeños aparatos en lugares estratégicos del centro comercial. Tenían forma piramidal, eran plateados, con una luz azul tenue en el centro, y no medían más de 10 cm. A hurtadillas, tomé uno. Asegurándome de que el hombre no lograra darse cuenta. Y cuando al fin lo tenía entre mis manos, corrí al elevador y presioné el botón que llevaba a mi piso. Entre casi tropezandome a mi habitación, cerré la puerta, me senté en la cama y empecé a revisar el aparato. Parecía una especie de cámara. Me di cuenta de que había olvidado mi jugo y aún tenía sed, pero no estaba dispuesta a salir con todas esas personas allá afuera como locos. Asi que me acosté y dormí un rato...

Desperté por el ruido del golpeteo de alguien que llamaba a la puerta, había dejado la televisión encendida, seguramente eso lo hizo darse cuenta de que estaba aqui... Me levanté y me vi en el espejo, me arreglé el cabello y acomodé mi ropa. De nuevo tocaron "¡Ya abro!" Grité. Salí y abrí la puerta. Era ese hombre... dudé un poco, pero luego le dije "Hm... ¿si? ¿en qué puedo ayudarle?..." él se rió un poco y me preguntó si sabía quién era, le dije que no, y volvió a reír. Pasó a mi habitación y observó a todos lados, revisando entre mis cosas mientras parloteaba muy divertido. Pero para mi no tenía nada de gracioso, fuera quien fuera, para mi era un intruso. Me crucé de brazos y lo miré molesta, él se dió cuenta y me pidió perdón, salió de la habitación y se quedó en la puerta. Estaba a punto de cerrarle la puerta, pero me pidió que saliera a caminar con él... no tenía nada que hacer asi que, acepté su invitación.

Mientras caminabamos él me iba contando sobre su vida, aún no sabía quién era ese hombre, pero sin duda tenía dinero y poder. Él un poco apenado me contaba lo molesto que resultaba ser tan adinerado y conocido, supuse que no era un tipo tan malo... asi que nuestra conversación fue como cualquier otra. Reíamos de vez en cuando, dimos varias vueltas al centro comercial sin darnos cuenta, ya todo estaba cerrado y no había nadie más que nosotros. Ya era muy tarde y no me había percatado, me acompañó a mi habitación y nos citamos al día siguiente en su habitación. Pensé que sería interesante entrar a una habitación tan lujosa como la que él seguramente habría rentado. Nos despedimos y me fui a acostar, me costó conciliar el sueño, y estuve leyendo hasta caer dormida.

A la mañana siguiente desperté temprano, me arreglé, estaba de buen humor... me quedaban un par de horas antes de visitarlo, asi que hice llamadas durante ese tiempo.
Había llegado la hora, me despedí, tomé mis cosas y me llevé el aparato, sólo para preguntarle por qué lo había llevado...  asi que sali, llegué a su habitación, toqué y me abrió. Parecía feliz de que hubiese llegado al fin.

Me senté en un sofá, todo en la habitación era armónico, brillante y hermoso. Le sonreí, y él me devolvió la sonrisa. Pero inmediatamente cambió su expresión por una imperturbable seriedad. Me pareció sospechoso y saqué la cámara, empecé a grabar, pero evite que se diera cuenta de ello.
Entonces empezó a hablar... con voz grave, baja y profunda: "Mi vida es poco emocionante, como ya lo sabes, no hay nada por qué esforzarse... todo te llega a la mano con la facilidad con la que cae el agua. Llegué aquí buscando individuos especiales... personas únicas... como tú. Pero aún así no estoy satisfecho..." Hubo un momento de silencio, y continuó: "Esta ciudad es muy linda ¿sabes? Asi como los que habitan en ella. Pero yo quiero mi propia ciudad, con personas elegantes, hermosas; edificios altos, calles deslumbrantes, arquitectura escepcional... una ciudad perfecta. Comprar este lugar y perfeccionarlo paso a paso me tomaría años... ¡Siglos, quizá! Claro que... puedo comprarme ese tiempo extra de vida. Pero quiero algo más... drástico, tú sabes." Segui grabando... sonrió de nuevo y con ojos brillantes me dijo en susurros: "¡Destruiré la ciudad! Quizá el estado... no tengo idea aún de la magnitud que causará mi bebé... Hehehe. En estas épocas es dificil conseguir cientificos dispuestos a elaborar una bomba atómica pero, después de todo, ¡ja! ¿quién se resiste unos cuantos millones de dólares?... " Pude haber salido corriendo, pero la curiosidad me embargaba. Lamentablemente fue una mala decisión.

Apenas me dí cuenta de la velocidad con la que se levantó, tomó mis manos con fuerza evitando que pudiese liberarme y me llevó a jaloneos hasta una puerta que tenía una pantalla pequeña marcando la temperatura: "59.9°C"... Abrió y me empujó al interior. Cerró la puerta con fuerza y el eco retumbó en la recámara. Di la vuelta, había 6 personas más, todas totalmente distintas entre sí. Todas ubicadas a cierta distancia en un círculo marcado en el centro del lugar, aproximadamente 4 metros de diámetro. No había escapatoria. No había ventanas, ni otra puerta, sólo unas rejillas de ventilación en el techo, demasiado difíciles de alcanzar.
El calor en la habitación hacía imposible pensar, el vapor que se generaba rodeaba el lugar, en cierto punto, respirar se dificultaba. En ese momento, todos escuchamos algo, música, entrando por las rejillas en forma de humo rojo. Era una melodía que nunca había escuchado... confusa... sin ritmo... en vez de palabras, sílabas incompletas y mezcladas, todo era incomprensible... pero era relajante. Tarde me di cuenta de que algo en esa canción me forzaba a actuar de cierta forma, hipnotizante. Al cabo de unos minutos, mis compañeros estaban mordiéndose entre sí, acariciando sus manos o lamiendo su cabello... recordé que llevaba unos audífonos, y los usé para evitar pasar por lo mismo.

Una luz azul empezó a aparecer en una esquina de la habitación. Me hizo recordar fugazmente a la niña y las figuras de cristal. Junté mis manos con fuerza, cerré los ojos y luego de unos segundos, algo quemaba mis manos y salía humo de ellas. Las abrí y había una llave, caliente, obviamente. Actué rápidamente y fui corriendo a la puerta. La abrí, revise que nadie me viera y salí corriendo de ahi. Hiperventilaba por el calor y tomé un respiro. Más tarde me di cuenta de que afuera hacia un poco de frío, asi que pasé a mi habitación por un suéter. Bajé corriendo las escaleras y busqué a algún policía o lo que fuera, le conté todo y que no sabía cuánto tiempo nos quedaba...

Fin.

No comments:

Post a Comment

Hehe, I will like your comment... I am sure